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Fanzines y autoedición

Hace más de un año que no escribo poesía. Apenas la leo. Hay una sombra entorno a ella que me va abrazando poco a poco en cuanto lo intento hasta hacerme daño. Esa sombra, podemos llamarla comparación, mundo editorial, inseguridad o si ninguna editorial quiere publicarte es porque no eres buena, no vales la pena. Podría decirte que soy consciente de que esos pensamientos intrusivos son irracionales, que me los gestiono y cada vez me afectan menos, pero lo cierto es que sería mentira. Es una herida abierta. Pero también es una herida vieja. Como tantas otras. Hace años la cerré y ha vuelto a abrirse de nuevo.


Me gustaría contarte qué me sacó en su momento de esos pensamientos. Para ayudarte si te encuentras en las mismas, para ayudarme a mí recordándolo:

Desde la cultura más punki y underground llegó al mundo el movimiento Do It Yourself (DIY) para regalarnos una manera alternativa de creación y distribución cultural. Nació como una contra-producción a la creación mainstream que defendía (y defiende, desde los años 50) que toda persona puede producir, distribuir o promocionar lo que quiera saltándose las reglas básicas del capitalismo.

El DIY llegó a mí como una tormenta de verano. Tan divertido. Tan refrescante. Ay. Lo seguí de cabeza y aprendí algo muy importante: lo que tengas que decir, dilo. El mundo editorial es un mercado como otro cualquiera, funciona igual...oferta y demanda, las editoriales no dedican su tiempo a leer los blogs de poetas atormentados para llamarles y ofrecerles el contrato de su vida. Publicarás si estás en el sitio y momento indicados, si ya tienes un gran público que asegure que ganarán dinero contigo o si buscas, insistes, buscas, insistes, buscas e insistes como si fuese tu trabajo. Lo que quiero decir es que tener un altavoz no hace que que lo que digas (o escribas) sea bueno o importante. Y al revés. Que ¿ninguna editorial quiere publicar lo que quieres contarle al mundo? pues publícalo tú misma. mmmmmm,¿sientes la brisa? yo cada vez más.

Este movimiento cultural engloba, desde sus inicios en los años 50, la producción y promoción a muchísimos niveles; sellos, radios libres, fanzines, festivales… Yo aquí te hablaré de mi propia experiencia en el mundo de los fanzines y la autopublicación, pero si te interesa saber más sobre este movimiento y sus herramientas te animo muchísimo a sumergirte en ello, no te decepcionará.


«y si...lo importante reside en su manera de crearlos, leerlos, distribuirlos, disfrutarlos...y no en la manera de existir como tal..y si...el impacto que tienen los fanzines e nosotres sí es transformador y nos hace ver el mundo de otra manera. y si...el fanzine nos ayuda a expresarnos a muches...y si... lo transformador no es solo algo a escalas inabarcables si no que ya lo estamos haciendo entre nosotres...o lo que es lo mismo...y si...lo importante no es algo gigante en su dimensión sino a pequeña escala»
fragmento de un fanzine de @angiedelalama

Los fanzines (abreviatura que viene del inglés, fan magazine) son publicaciones "no profesionales" producidas por seguidores de un fenómeno cultural particular (como puede ser un género literario, jeje poesía) para el placer de otras personas que puedan tener intereses similares. Originariamente, siempre han publicaciones de bajo costo que utilizaban medios básicos para producirse y distribuirse. Bajo costo, te estoy hablando de una fotocopiadora. Pero lo cierto es que te encuentras fanzines de todo tipo que dependen, básicamente, de las ganas y habilidades de quién los haya hecho. Lo importante es que el mensaje llegue, qué más da el cómo.


¿Cómo he hecho yo siempre mis fanzines?

Mi camino al escribir y al ilustrar suelen ser similares:

1. Vuelco mis ideas. He decidido conscientemente utilizar el verbo "volcar"

  1. Verter algo dando la vuelta al recipiente que lo contiene. Volcó la sopa en la sopera. U. t. en sent. fig. Una carta en la que vuelca sus sentimientos.

  2. Pasar íntegramente la información contenida en un medio a otro. Volcaron los datos en el fichero general.

¿No te pasa que, a veces, tienes tantas cosas en la cabeza que no consigues avanzar? Volcar todo lo que contiene mi mente me permite desernredarme y seguir andando por ese mismo camino. No limpio, no organizo, no juzgo. Me dejo llevar por la inspiración y el juego y voy apuntando cada idea, por muy disparatada que suene.


2. Defino mi tema. Redacto mis textos.

Comienzo a darle forma a todo lo que vino a mí. Normalmente, reposo estas ideas durante un tiempo (días, semanas, meses o incluso años) verlas desde otra situación me ayuda a valorarlas de una manera más objetiva. En este momento, lo que hago es ordenar, buscar un hilo conductor y coserlo todo. De una. No me detengo en cuestiones estéticas, ni ortográficas, ni gramaticales. Escribo, ya lo leeré después.


3. Pulo. Leo, corrijo, limpio.

Una vez tengo todo el contenido construido, lo reviso. Dedico muchísimo tiempo a esto, voy buscando y cuidando los detalles. Descarto, pruebo, modifico, añado. Busco el consejo y la opinión de personas importantes para mí. La cantidad de veces que puedes revisar algo es ilimitada. Pero esto no significa que a más, mejor. A veces es difícil, pero es importante aprender a dar algo por terminado.


4. Maqueto.

Para mí, aquí, es muy importante la visualización de aquello que quiero hacer. Mi recomendación en este punto va a ser siempre que cojas papel y lápiz y dibujes cómo es, página a página, el fanzine que deseas hacer. Cuántas páginas, qué tipo de papel, cuánto espacio ocupa cada texto o ilustración. Una vez lo veas, sólo tendrás que seguir tus propias instrucciones.



No es necesario tener conocimientos profesionales de maquetación y diseño editorial para hacerte un fanzine. Yo comencé autoeditando con word, se puede. Más tarde, mis inquietudes me llevaron a clases de diseño gráfico, en las que aprendí a maquetar en el programa indesign. Pero es que también puedes hacerlo a mano y fotocopiarlo. Te animo a jugar con diferentes herramientas hasta que encuentres con la que te desenvuelves con mayor comodidad.


5. Imprimo Mi consejo aquí es empezar por tiradas pequeñas. Recuerda: bajo coste. Te estás autopublicado. En la autogestión lo mejor es ir poco a poco. Haz una pequeña tirada inicial y, con el dinero que vayas ganando, podrás ir haciendo tiradas más grandes.


Espero que el espíritu del DIY haya resonado contigo y te deje con las mismas ganas que a mí de construir algo nuevo de principio a fin. Sinceramente, si es así: me encantará ver tu próximo fanzine (de verdad).


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