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¿Cómo curar un tatuaje? Consejos post-tatu

Como siempre os digo, para que el resultado de un tatuaje sea lo mejor posible es casi tan importante el momento de cicatrización como el de su realización (50-50, se dice por ahí). Es muy importante escoger un estudio y una tatuadora profesionales y con material de calidad, pero todo esto no es suficiente si descuidas tu tatuaje durante su proceso de cicatrización. Recuerda también que ningún tatuaje queda como el primer día, pueden ir perdiendo color o definición a medida que se va integrando y formando parte de tu propia piel.



El proceso de cicatrización puede durar unas dos o tres semanas. Dependerá del diseño, de cómo se haya realizado y de tu propio organismo. Puede parecer mucho pero comparado con un tatuaje para toda la vida no lo es, ya verás que se pasa enseguida.


Existen muchas recomendaciones a la hora de cómo curar tu tatuaje recién hecho. Hay quiénes, por ejemplo, emplean las películas protectoras; unos plásticos adhesivos que se colocan en la piel y ayudan a la cicatrización. Yo aquí voy a explicarte mis recomendaciones habituales siguiendo la curación más...tradicional. Aunque en líneas generales todas coincidimos en lo más básico, sí que es cierto que después "cada tatuadora...", lo mejor será siempre que sigas los consejos de quien te ha tatuado; nadie mejor que ella sabe cómo curan sus tatuajes.


Para introducir la tinta en la dermis, la segunda capa de nuestra piel, es necesario hacer miniheridas que nos ayuden a acceder a ella. Durante el periodo de cicatrización, lo que haremos será curar estas miniheridas de manera que no desmejore el resultado de nuestro nuevo tatuaje.


  1. El plástico. Una vez terminada la sesión se te colocará un apósito o plástico protector para evitar que la exposición al exterior pueda infectar nuestro tatuaje recién hecho. Podrás retirarlo pasadas tres horas o una vez llegues a casa. Si tu tatuaje es muy grande, te recomiendo volver a colocarlo la primera noche; expulsará algo de tinta y es posible que manche tus sábanas.

  2. Cómo lavarlo. Algo muy importante que solemos olvidar es tener siempre las manos bien limpias antes de cualquier contacto con nuestra tatuaje. Lávalo tres veces al día durante todo el proceso (dos o tres semanas) con agua tibia y jabón pH neutro. Hazlo de manera suave, masajeando circularmente o a golpecitos.

  3. El secado. Si el tatuaje queda húmedo es cuando corre mayor riesgo de infectarse. Sécalo bien después de cada lavado con papel de cocina absorbente. Con cuidado. Lo que trato de decirte es: por favor, no frotes y no rasques. Queremos que las pieles y costras caigan por sí solas. Cualquier cosa que hagas, hazlo con delicadeza.

  4. La crema. Los primeros días no te hará falta. Presta atención a los cambios que va teniendo tu piel durante el proceso. Una vez observes que comienza a estar más sequita será el momento de introducir la crema en tu rutina de cuidado. Aplica un poco después de haberlo lavado y secado. No abuses de ella, esto es una pequeña ayuda pero queremos que cicatrice solo. Si lo sobrehidratamos aplicando demasiada crema pueden obstruirse nuestros poros y salirnos granitos, que al curar harán que se pierda detalle.

Te aconsejo también que durante el proceso de cicatrización trates de vestir con ropa ancha de algodón que no roce ni pueda contaminarlo con pelusillas, evites hacer deporte, exponer el tatuaje al sol (puede quemarse y salir ampollas) y sumergirlo en mar, río o piscina.


Cúralo con mimo y todo irá bien

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